Eliminación del subsidio a los combustibles: una medida con pocos resultados fiscales y un alto costo social

Por: Guillermo Herrera V.

El Gobierno ecuatoriano acaba de emitir el Decreto 468, que modifica el cálculo del precio de los combustibles y reduce el precio del diésel y de la gasolina extra. Sin embargo, la baja es apenas de alrededor de 3 centavos, lo que deja ver una decisión más bien política en época electoral, que no apunta a resolver el problema central de la producción de combustibles en Ecuador.

El promocionado ahorro fiscal

El sistema de bandas para fijar mensualmente el precio de las gasolinas Extra y Ecopaís, y la posterior eliminación del subsidio al diésel, buscaban reducir el gasto que el Gobierno destina a subsidiar combustibles, equilibrando las cuentas fiscales. Sin embargo, la Proforma Presupuestaria 2026 declara que el subsidio automotor, es decir, a la gasolina y al diésel que consumen los vehículos, desapareció por completo: pasó del 44% de participación en 2025 al 0% en 2026.

La cifra de ejecución dice otra cosa. Según la metodología del Ministerio de Economía y Finanzas y el Banco Central del Ecuador, que compara el costo de importación de cada derivado frente a su precio de venta interna, la brecha conjunta de gasolinas y diésel fue de USD 218,3 millones en todo 2025, y ya asciende a USD 690,5 millones en los primeros seis meses de 2026.

Tabla1. Superávit o déficit entre el costo de importación y los ingresos por venta                interna de gasolinas y diésel

Rubro2025 (año completo)2026 (ene-jun)
Gasolinas (Nafta Alto Octano)+USD 266,6 millones-USD 133,1 millones
Diésel-USD 484,9 millones-USD 557,4 millones
TOTAL (gasolinas + diésel)-USD 218,3 millones-USD 690,5 millones

 Fuente: elaboración propia con base en la metodología de «Diferencia Ingreso y Costo»

 del  Ministerio de Economía y Finanzas y el Banco Central del Ecuador.

El diésel es el componente más deteriorado, con una brecha de USD 557,4 millones en solo medio año, superior a todo lo registrado en 2025 completo. Cabe precisar que el Banco Central aclara que estos resultados no constituyen, en sentido estricto, una estimación oficial de subsidios; sin embargo, evidencian el mismo fenómeno fiscal que el presupuesto dice haber eliminado.

El problema estructural: refinación y producción

A pesar de que el Gobierno anunció la reducción del subsidio a los combustibles con la finalidad de ahorrar recursos al fisco, para que sean canalizados en inversión social, la realidad es otra. El problema no radica simplemente en el valor que debemos pagar como país por los combustibles importados; la dificultad mayor es la reducción de la refinación de combustibles, que obliga a una mayor importación. En este año, por ejemplo, la Refinería de Esmeraldas en marzo operó al 20,5% de su capacidad, a menos del 40% en abril y mayo, y en junio al 73,4%. Ecuador depende de importaciones para cubrir el 65% de su demanda interna de gasolinas, diésel y gas licuado de petróleo.

Es decir que el problema debe ser abordado de manera integral: si el país no establece un plan estructural que le permita recuperar y ampliar su capacidad de refinación, así como su capacidad de producción petrolera, la sola eliminación del subsidio a los combustibles pasará a ser una medida que permita ahorros momentáneos al fisco.

Adicionalmente, la materia prima para la producción de combustibles es el petróleo que explotamos. En este caso, la situación no es alentadora: la producción de crudo depende de campos maduros de más de 50 años, con tasas de declinación natural que no han sido compensadas con nueva producción.

Producción de petróleo, promedio diario anual (Ecuador, 2015-2026)

La producción total cayó de 549,9 mil barriles diarios en 2016 a 440,6 mil en 2025, casi un 20% en una década, y el desglose muestra que no es un problema exclusivo de la gestión estatal: la participación privada se ha mantenido relativamente estable, entre 18,6% y 22,5% del total, durante todo el período. Es decir, tanto EP Petroecuador como las compañías privadas muestran la misma tendencia descendente de fondo, lo que confirma que el origen del problema es estructural, campos maduros sin reposición de reservas, y no depende de quién opera los pozos.

Tabla 2. Producción de petróleo, promedio diario anual, Ecuador (2015-2026)

AñoTotal (miles bbl/día)EP Petroecuador (miles bbl/día)Privadas (miles bbl/día)% privadas
2015543,1422,8120,322,2%
2016549,9433,2116,721,2%
2017531,3416,7114,621,6%
2018517,2401,0116,322,5%
2019531,0418,8112,221,1%
2020480,7382,698,120,4%
2021472,9372,6100,321,2%
2022481,0375,1105,822,0%
2023475,3386,788,618,6%
2024476,6382,694,019,7%
2025440,6349,291,520,8%
2026*459,8362,897,021,1%

Fuente: elaboración propia con datos de EP Petroecuador / Banco Central del Ecuador (ARC, EP Petroecuador, MEM, OPEP, Bloomberg y BCE, «Serie Cifras Petroleras»). 2026: promedio enero-junio.

La producción total cayó de 549,9 mil barriles diarios en 2016 a 440,6 mil en 2025, casi un 20% en una década, y el desglose muestra que no es un problema exclusivo de la gestión estatal: la participación privada se ha mantenido relativamente estable, entre 18,6% y 22,5% del total, durante todo el período. Es decir, tanto EP Petroecuador como las compañías privadas muestran la misma tendencia descendente de fondo, lo que confirma que el origen del problema es estructural, campos maduros sin reposición de reservas, y no depende de quién opera los pozos.

A esto se suma que las reservas probadas del país cayeron de 3.437 millones de barriles en 2011 a un rango de 1.062 a 1.338 millones entre 2019 y 2024, según el Banco Central del Ecuador y el Plan de Inversiones para el Sector de Hidrocarburos del Ministerio de Energía, una reducción de más del 60%, que hoy equivale a apenas unos 8 años de extracción al ritmo actual si no se invierte en nueva exploración.

Apenas en 2026, Petroecuador planeó destinar USD 632 millones a la exploración y explotación, con la meta de subir la producción diaria a 369.000-370.000 barriles. La realidad es que la balanza petrolera cayó 39,3% en el primer trimestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior: lo que el país gana por los altos precios internacionales del petróleo lo gasta importando combustibles.

El Gobierno debe plantear de manera urgente un Plan integral de reactivación hidrocarburífera para el país, que incluya inversión pública y privada sostenida en exploración y explotación petrolera, además de un incremento en la capacidad de refinación de Ecuador.

A pesar del ahorro que significaron la eliminación del subsidio y la implementación de un sistema de bandas, en 2026 la brecha entre el costo de importación y los ingresos por venta interna de combustibles ya bordea los USD 690,5 millones. Es cierto que la disciplina fiscal que proyectan estas medidas ayudó a que Ecuador vuelva a colocar bonos en los mercados internacionales en enero y mayo de 2026, después de siete años sin poder hacerlo. Sin embargo, ese logro no puede leerse de forma aislada: si la brecha real sigue creciendo mes a mes, el respiro financiero que hoy celebra el Gobierno corre el riesgo de ser tan momentáneo como el ahorro que anuncia.

En conclusión, la eliminación del subsidio a los combustibles no ha resuelto el problema de fondo: en apenas seis meses, la brecha entre el costo de las importaciones de combustibles y lo recaudado por su venta interna ya superó el total registrado en todo 2025. Mientras Ecuador no aborde las causas estructurales, es decir, una refinación que en algunos meses de este año operó a menos de la mitad de su capacidad y una producción de crudo en declive durante la última década, asociada al agotamiento de las reservas, cualquier ahorro fiscal seguirá siendo aparente. El Gobierno debe impulsar, de manera urgente, un Plan integral de reactivación hidrocarburífera que combine tres elementos: inversión pública y privada sostenida para recuperar y ampliar la capacidad de refinación, un marco regulatorio estable que atraiga capital para la exploración y explotación de nuevas reservas, y mecanismos claros de rendición de cuentas sobre el destino real del ahorro fiscal que se anuncia. El petróleo sigue siendo una de las principales fuentes de ingresos y divisas del país, y también genera empleo; por eso, cuidarlo no puede limitarse a ajustar el precio en el surtidor cada mes, sino a garantizar que la riqueza que produce se traduzca, de manera sostenible, en bienestar para los ecuatorianos.

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