El 16 de diciembre de 2025, Estados Unidos llevó a cabo la maniobra legal más trascendental de la historia militar moderna. Ni un solo disparo. Ni una declaración de guerra. Algo mucho más peligroso: una redefinición del significado de la guerra.
La Revolución Juliana, que tuvo lugar en Ecuador entre 1925 y 1931, representa uno de los periodos más cruciales en la historia del país. Este movimiento cívico-militar no solo derrocó al régimen liberal (que llegó a equilibrio con el conservadurismo de la sierra), sino que también sentó las bases de un proceso de transformación profunda en los ámbitos político, económico y social. Analizamos su contexto, las reformas implementadas y su impacto a largo plazo en el desarrollo de la nación.
Con 78 votos afirmativos fue aprobada la proforma presupuestaria 2026 enviada por el Ejecutivo a la Asamblea Nacional, el documento muestra un país en una situación fiscal compleja: alto endeudamiento, ingresos permanentes insuficientes y una reducción persistente de la inversión pública.
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional ya está disponible, y supone un shock para el sistema. No se trata solo de la última articulación pública de los principios, ambiciones y prioridades en torno a los cuales Estados Unidos organiza su política exterior. Más bien, se lee como un manifiesto de un proyecto estadounidense radicalmente diferente. Es más limitada, más partidista, más centrada en sí misma y más personalizada que cualquiera de sus predecesoras. A continuación se presentan diez conclusiones importantes sobre cómo Estados Unidos ve su papel y su lugar en el mundo.
[1] Ponencia presentada en el Foro «Élites, captura del Estado y concentración de la riqueza en Ecuador». Universidad Central del Ecuador, 13 de noviembre de 2025.
I
Una de las principales tareas de los que hacemos Ciencia Social es clarificar los conceptos que utilizamos; ir más allá de su uso de sentido común. En la actualidad, es muy difundida la idea de que aquellos países en donde se celebran elecciones con regularidad, y cuyos resultados son respetados, pueden ser considerados países democráticos. Dependiendo de otros factores como el respeto a la ley y las instituciones, o los niveles de participación ciudadana, ese nombre suele ir acompañado de una serie de apellidos que buscan poner matices. Así, se habla de democracias de alta o baja intensidad; robustas o degradadas; representativas o participativas, etc. Pero rara vez se pone en cuestión su caracterización en última instancia como naciones con regímenes democráticos.
Autores: Guido Duque, Robertho Rosero, Gustavo Pazmiño y Giovanny Manosalvas
«La Universidad de Cuenca acoge el pronunciamiento del Cabildo por el Agua de Cuenca en defensa inquebrantable de nuestros ecosistemas y zonas de recarga hídrica», así inicia el comunicado oficial de la Universidad de Cuenca donde se exhorta a las autoridades competentes al cumplimiento del pronunciamiento democrático de la población cuencana.
Es así como el quinto río —bautizada así la marcha del 16 de septiembre en la ciudad austral de cuatro ríos— fluyó caudaloso por las calles de la Atenas del Ecuador. Se ha estimado que la marcha alcanzó una participación de más de 100.000 personas con su presencia y voz en defensa de un recurso que define la vida y la identidad de cada cuencano. Organizaciones sociales, el municipio, consejo provincial, bomberos, colegios y las universidades, entre otros colectivos, estuvieron presentes.
Compatriotas, por fin se ha escuchado mi voz crítica en el Despacho Oval. No, no mi voz contra los 1,7 billones de dólares que este país planea gastar en nuevas armas nucleares. No, no mi llamamiento a recortar el presupuesto del Pentágono a la mitad. No, no mis imprecaciones contra el militarismo en Estados Unidos. Fue una broma mía que el Departamento de Defensa (DoD) debería volver a sus raíces como Departamento de Guerra, ya que Estados Unidos no ha conocido un momento de paz desde antes de los ataques del 11-S, encerrado como ha estado en un estado permanente de guerra global, ya sea contra el «terror» o por sus agendas imperiales (o ambas cosas).
Cuando, en su discurso de despedida de 1961, el presidente Dwight D. Eisenhower advirtió de los peligros de la influencia injustificada que ejercía una asociación entre el ejército y una cohorte cada vez mayor de contratistas de armamento estadounidenses, e inventó el término «complejo militar-industrial», nunca podría haber imaginado hasta qué punto se había extendido su influencia. De hecho, en los últimos años, una empresa, Lockheed Martin, ha recibido normalmente más fondos del Pentágono que todo el Departamento de Estado de Estados Unidos. Y eso fue antes de que la administración Trump recortara drásticamente el gasto en diplomacia y aumentara el presupuesto del Pentágono a un asombroso billón de dólares al año.