Jonathan Báez Valencia
El gobierno, en su línea de precarización laboral, sitúa su arsenal nuevamente en el anuncio de nuevos contratos, con énfasis en aquellos destinados a los y las jóvenes. Este tipo de política inició en 2018 con la implementación de contratos especiales en los sectores bananero, florícola, ganadero y turístico-hotelero por parte del ministro de trabajo de ese momento (cercano al sector bananero). En la actualidad, después de la serie de golpes al sector laboral, institucionalizados a través de los acuerdos ministeriales y -con más agresividad- en la ley humanitaria, ahora es turno de los y las jóvenes. De esa manera, estos nuevos contratos tendrían como principal eje el generar empleo sí, pero a costa de su precarización, situación que no soluciona el dilema del empleo juvenil caracterizado por el desempleo, el subempleo, el empleo no pleno y el no remunerado.
