Jonathan Báez Valencia
En días pasados se realizó el anuncio de la liberalización de las importaciones de combustibles y de las tasas de interés bajo el argumento de “nueva metodología para las tasas de interés activas máximas”[1] que sería elaborada por el Banco Central (preludio del intento de entrega a la Banca de esta institución con el paraguas de “autonomía”). Ambas acciones que continúan el camino neoliberal emprendido por el gobierno del presidente Moreno, más depredador que las recetas del FMI (como mostró la aprobación y aplicación de la Ley de Fomento Productivo de agosto de 2018 vista con buenos ojos por el organismo internacional como un avance), a tal punto que el ministro Martínez llegó a postular la eliminación del Impuesto a Salida de Divisas -ISD- que es el pilar de la dolarización y debe mantenerse, incluso aumentar por la fuga de capitales y que el FMI no recomendaba.[2] No obstante, el FMI no tardó en sumarse a esta premisa, haciendo gala de su condición de cómplice en la producción de desigualdades en los países con gobiernos capturados por la élite empresarial.[3]
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