Jonathan Báez
En los últimos días existe una voraz búsqueda por parte de los actores gubernamentales y medios de comunicación por situar a la reforma tributaria como un puntal fundamental para la economía ecuatoriana. En ese sentido, se aspira recaudar USD 16 576 millones en impuestos. La cuestión es que esta recaudación, por acuerdo entre el Gobierno y FMI, debe ser por vía de impuestos indirectos, que en la mayoría de los casos tienden a ser regresivos. Esta reforma se inscribe en el proyecto de beneficio a las élites que inició con la remisiones y una serie de exenciones tributarias realizadas en 2018 y, que ahora implican una pérdida para el año 2019 de 1,2% del PIB en ingresos que ascienden a cerca de USD 1 310 millones.[1] No obstante, la situación no se detiene ahí. Las acciones inmediatas también serán: Sigue leyendo «La depredación del Gobierno y el FMI: Amnistía y reforma tributaria le cuesta al Estado ecuatoriano USD 1 310 millones en 2019. En contraposición se pretende una reforma fiscal regresiva, aumento de precios en los combustibles, incluso en las tarifas de electricidad.»
