Jonathan Báez Valencia
En recientes días se ha anunciado el alza del precio de algunos productos alimenticios, entre ellos el pan. Desde luego, las respuestas a este hecho no se han hecho esperar y las que provienen desde el privilegio, espacio social de las élites, tampoco. Lo que recuerda a la frase atribuída a María Antonieta, reina de Francia cuando el pueblo de esta nación pasaba hambre y al consultarle sobre la falta de pan, su respuesta fue “Que coman pastel”.[1] Lo cierto es que entre tantas opiniones, la evidencia empírica permite acercarse al problema del aumento del pan. De esa manera, un análisis de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos 2011-2012 permite observar que el pan es el tercer producto alimenticio de mayor importancia para las personas más vulnerables, pero también es el segundo para las personas más ricas ¿Eso implica que afecta más a los más ricos? De ninguna manera, porque estos gastan 46% más en este producto. Así mismo se observa que el gasto promedio de un hogar rico en gaseosas es similar al gasto promedio de un hogar pobre en pan. Por tanto, el aumento del precio del pan de 20 ctvs. implica que las personas más pobres dejen de consumirlo o, por otro lado, dejar de consumir otro producto de igual importancia como pollo y carne. Es decir, el hambre continúa su espiral de acecho en los hogares más pobres como parte del plan neoliberal de subsidiar solo a los ricos pero de ninguna forma a las personas más vulnerables del país.
Sigue leyendo «AL PAN PAN Y EL NEOLIBERALISMO VINO»