Jonathan Báez
En numerosos artículos se ha demostrado que no existe evidencia empírica acerca de la relación entre una disminución de la rigidez laboral, es decir, un aumento de la flexibilización y una disminución del desempleo. De igual manera, se mostró que las cifras del desempleo eran poco alentadoras para los países que recurrieron al Fondo Monetario Internacional –FMI- y a sus recetas como condición de un préstamo. Y las propias estimaciones del FMI confirman esta hipótesis. En ese sentido, se observa un aumento del desempleo en el país, como efecto del préstamo entre 2019 y 2023.[1] Se estima que en 2019 el desempleo aumente al 4.3%, después de que en 2018 se registrara una tasa del 3.7%. No obstante, la situación se empeora y en 2021 se estima que el desempleo alcance al 4,8% y que en 2023 disminuya al 4.5% aproximadamente; una cifra superior a la observada antes de que se realice el préstamo. Por tanto, queda claro que la meta de las condiciones del préstamo no es impulsar el empleo. Desde esa perspectiva, la verdadera meta de las élites empresariales con este préstamo es la flexibilización del empleo, es decir, la precarización de los trabajadores (aumentarla más, al igual que la pobreza y desigualdad). Sigue leyendo «La trampa de la competitividad y la flexibilización laboral: Ecuador y el FMI»
