Guido Duque Suárez
Los especuladores pueden no hacer daño cuando solo son burbujas en una corriente firme de espíritu de empresa. Pero la situación es seria cuando la empresa se convierte en burbuja dentro de una vorágine de especulación. Cuando el Desarrollo del capital de un país se convierte en subproducto de las actividades propias de un casino, es probable que el cometido se realice mal J.M. Keynes: The General Theory of Employment, Interes and Money.
El 5 de agosto será recordado como un nuevo «lunes negro», caracterizado por caídas significativas en los índices de las bolsas de valores a nivel mundial. Aunque este fenómeno tiene múltiples causas, en su núcleo se encuentra la especulación, un factor recurrente en las mayores crisis económicas de la historia.
Para entender el contexto actual, es crucial familiarizarse con conceptos como el carry trade y las expectativas. El carry trade es una estrategia de inversión que implica pedir prestado en una moneda de un país con baja tasa de interés y cuyo tipo de cambio tiende a ser estable o a devaluarse, e invertir ese dinero en otra moneda o activo financiero que ofrece una tasa de interés más alta. La ganancia proviene de la diferencia entre la tasa de interés baja que se paga y la mayor tasa de interés que se obtiene, junto con la posible ganancia cambiaria si la moneda en la que se pidió prestado se devalúa. Para que el carry trade funcione, deben existir ciertas condiciones:
- Diferencial de Tasas de Interés: Debe haber una diferencia significativa entre las tasas.
- Estabilidad del Tipo de Cambio: El tipo de cambio debe ser relativamente estable. Si la moneda en la que se invierte se devalúa, las ganancias del carry trade pueden erosionarse o volverse pérdidas.
- Acceso al Apalancamiento: Generalmente, se puede pedir prestado dinero para aumentar las ganancias del carry trade.
- Bajo Riesgo Geopolítico y Económico: Esto ayuda a evitar cambios repentinos en el mercado.
El papel de las expectativas también es fundamental. Existen diferentes enfoques para analizarlas. Desde la perspectiva de Keynes, las decisiones económicas no siempre se basan en cálculos racionales, sino que a menudo están influenciadas por impulsos y emociones, que pueden ser volátiles y cambiantes, un concepto que Keynes llamó «espíritus animales». Por otro lado, las expectativas adaptativas sugieren que los agentes económicos forman sus expectativas sobre el futuro a partir de sus experiencias pasadas y la información disponible. A medida que llega nueva información, ajustan gradualmente sus expectativas.
Durante el «lunes negro», el índice Nikkei 225 cerró con una baja del 12%, la mayor pérdida diaria desde 1987. La caída en Tokio tuvo un fuerte impacto en Asia: el Taiex de Taiwán cayó un 8,4% y el Kospi de Corea del Sur un 8,8%. En Europa, el Stoxx Europa, referencia para la zona euro, cayó un 2,5% y había bajado un 3,5% en los cuatro días anteriores. En EE. UU., el Nasdaq cerró con una baja del 3%, después de haber estado 6% en negativo; el Dow Jones cerró con una caída del 1,5%. Aunque el martes hubo recuperaciones, como el aumento del 10% en Tokio, la incertidumbre persiste. (Astarita, Rolando. 2004)
La reciente caída en los mercados de valores se debe principalmente al desmantelamiento del carry trade con el yen japonés. Durante más de 30 años, Japón ha mantenido tasas de interés nominales cercanas a cero, incentivando a los inversores a buscar activos más rentables, como los bonos del Tesoro de EE.UU., cuyos rendimientos aumentaron tras la pandemia para controlar la inflación. Históricamente, el yen ha perdido valor frente al dólar, lo que favoreció la rentabilidad del carry trade.
Sin embargo, dos eventos recientes han desencadenado la crisis. El 31 de julio, el Banco Central de Japón sorprendió a los mercados al elevar su tasa de interés al 0.25% y reducir en un 50% su compra de bonos para controlar una inflación superior a su meta del 2%. Este cambio de política se espera que provoque una apreciación del yen, erosionando así el carry trade.
Además, el 2 de agosto de 2024, los datos del mercado laboral estadounidense mostraron un deterioro, generando expectativas negativas y la posibilidad de futuras reducciones en las tasas de interés, lo que afectaría aún más la sostenibilidad del carry trade. En respuesta, los inversores comenzaron a deshacerse de sus inversiones en dólares para cumplir con sus obligaciones en yenes.
Este remezón coincide con la sobrevaloración de las acciones tecnológicas. Aquí, nuevamente las expectativas, juegan un papel importante. Los mercados habían sobreestimado los rendimientos de las inversiones en inteligencia artificial (IA). Por ejemplo, Amazon reportó pérdidas debido a un gasto en IA que superó sus ingresos proyectados, lo que requiere una revisión de costos. El sector tecnológico ha sido uno de los más golpeados. Destaca que el inversor Warren Buffett vendió casi la mitad de sus acciones de Apple. Otro factor negativo es que Google perdió su caso antimonopolio, aumentando la preocupación entre los inversores. Todo lo anterior llevó a los inversionistas a vender las acciones de este sector, lo que provocó una caída en su precio debido a la expectativa de que su valor disminuirá aún más en el corto plazo.
A pesar de la caída de las bolsas de valores, esto no implica necesariamente el inicio de una recesión, siempre que no se traduzca en un impacto en la economía real. Aunque las expectativas económicas para los principales motores globales, como EE. UU., China y Alemania (UE), no son óptimas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) no proyecta síntomas de recesión.
En conclusión, actualmente no hay indicadores de una crisis global del sistema capitalista debido a la caída generalizada de las bolsas de valores. Sin embargo, las probabilidades de una recesión en EE. UU. o China han aumentado, aunque siguen siendo menores que las de una continuación de la situación actual. En general, la especulación y la ambición persisten en el sistema financiero internacional, promoviendo la desconexión entre el ámbito financiero y la economía real.
Referencias:
Astarita, Rolando. 9 de agosto 2004. Consideraciones acerca del reciente derrumbe bursátil global. https://rolandoastarita.blog/
Keynes, J. M. (1936). Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero. Fondo de Cultura Económica.
